Micro Relato erotico: Begoña

Escrito por: el: 11/03/2017

playlist-2867915-le-dessin-erotique_300x225

Este es un ejercicio a cuatro manos, la idea es que el relato será escrito por cortas entregas, entre dos autores, uno masculino para las escenas en parejas H.M y otro autor femenin@ para las escenas M,M.

Al final de cada entrega quedara un final de suspenso entre una historia H/M y otra M/M, y podras decidir con tus comentarios sobre que lo que quieres en la próxima entrega.

Si no hay votos, haremos lo que nos dé la gana.

*****

I. Al principio

Begoña había tenido un duro día y estaba cansada, el servicio del mediodía había estado pesado muchos clientes, todos apurados. En la cocina solo quedaba un desorden gigantesco y Julián tratando de reducir el tamaño de la montaña de platos, Ollas y sartenes sucios.

 

Eran días como esos en los que provoca tirarle una granada a la cocina e ir a hacer una siesta, pensó Begoña, mientras tratada de encontrar fuerzas para entrar a la cocina y darle una mano a Julián.

 

Bueno, ¿pero es que no me va a venir a ayudar? Se dijo Julián mientras miraba los labios carnosos de Begoña.

Ella pareció salir de su trance al notar la sostenida mirada de Julián, que le produjo una sensación de frio y calor al mismo tiempo que ella descartó como cansancio, los músculos de las piernas le dolían de estar parada y corriendo desde temprano en la mañana. Se acerco a la maquina lava platos y empezó a organizar lo que había sobre el mesón de trabajo, fue avanzando de izquierda a derecha, hacia el fregadero mientras raspaba los restos, al querer seguir avanzando, su codo se encontró a Julián quien estaba delante del fregadero, Begoña levanto la mirada y sonriendo se disculpo.

 

Su compañero, ni se entero de la disculpa, cuando el codo de Begoña le rozó, sintió tal descarga de calor agradable, de electricidad que sus oídos hicieron caso omiso de Begoña, el estaba perdido en un mundo de su fantasía.

 

A Begoña le pareció raro que él no dijera nada pero siguió avanzando en el trabajo, tenía ya un buen momento al lado de Julián, absorta en su tarea cuando se percato de que su cansancio parecía acentuarse y desaparecer al mismo tiempo, todo esto mientras un agradable calor acariciaba su bajo vientre y el dolor de sus piernas parecía palpitar con su corazón.

 

Sin darse cuenta, había quedado delante de la maquina lava vajillas, que cuando estaba en el ciclo de esterilización, dejaba escapar por la parte alta de la puerta un vapor cálido que le estaba produciendo esa sensación en el vientre y la entrepierna.

 

Begoña llevaba tiempo sin salir con un hombre, lo extenuante del trabajo y los horarios inhumanos le impedían relacionarse con otras personas, hacia mucho que no tenia novio, y el último encuentro que había tenido había sido con una mesonera de el restaurante donde había trabajado antes, Era un encuentro que la avergonzaba, se habían cruzado en un bar un sábado luego de que ambos restaurantes había cerrado y ambas habían bebido mucho, Ana siempre que podía le cogía la mano, le acariciaba el cabello, era una rubia, rellenita pero no pasada de peso, con carita de ángel y pestañas muy largas, fueron esos batidos de pestañas que impidieron a Begoña decirle que no cuando Ana le pidió que la acompañara a los servicios.

 

Ana marcó el camino y Begoña la siguió, una vez adentro Begoña vio como Ana se aseguraba que estaban solas, echo el cerrojo de la puerta y parpadeando con esas largas pestañas comenzó a caminar hacia Begoña despacio. En ese momento Begoña no sabía que pensar, aunque a veces pensara con curiosidad como seria estar con otra mujer, esto nunca había dejado de ser un simple pensamiento, parte de su imaginación y de sus fantasías pero en la gaveta de las que no se van a cumplir.

 

Mientras Ana avanzaba la mente de Begoña se debatía entre el sopor del alcohol que le permitía entre-abrir la gaveta de las fantasías prohibida, y la cordura que le decía que no debía dejarse llevar.
Ana estaba ya a su lado, sentía su respiración firme y calmada, cada vez que expiraba, el aire movía los cabellos que encuadraban los pequeños senos de Begoña.

 

Sentir esa respiración tan cerca, la caricia de el aire sobre la delicada capa de finos bellos transparentes que cubrían su escote, sentir como el aire cálido se arremolinaba en el valle donde sus senos se encontraban.

***

Deja en tus comentarios si quieres que continue con Ana o deseas saber que paso con Julian.

Una vez que 10 personas decidan, se publicara la continuacion basado en lo que pidieron.

Haz click aquí para leer la Segunda entrega

avatar
El mundo seria un lugar más feliz y más pacífico, si más personas en este momento estuvieran haciendo el amor y no haciendo la guerra con un arma. Si tuviéramos más orgasmos, habria menos heridos de bala...

Entrada publicada en: Cuentos y Poesía con las etiquetas , , escrita por: Juliette et Julian Sapristi . Guarda el Enlace .
©2008 Streaming Freedom Libertad de transmision http://rockdio.org
Twitter
Facebook