Micro Relato erotico: Begoña II

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Ana estaba ya a su lado, sentía su respiración firme y calmada, cada vez que expiraba, el aire movía los cabellos que encuadraban los pequeños senos de Begoña.

Sentir esa respiración tan cerca, la caricia del aire sobre la delicada capa de finos vellos transparentes que cubrían su escote, sentir como el aire cálido se arremolinaba  en el valle donde sus senos se encontraban.

*****

 

II. Los juegos de timidez

 

Esto fue lo que le hizo perder el control, entre la falta de caricias, el alcohol y la sensualidad de Ana, Begoña no pudo controlarse y se dejo llevar, entreabrió la boca y separando sus labios carnosos asomo la punta de la lengua entre los dientes, no de una manera vulgar, con una sensualidad que reflejaba su excitación.

 

Desde que ella empezó a trabajar, Julián se imaginaba jugar con esos labios, esa boca que invitaba a tener pensamientos de lujuria. Lamentablemente el ambiente de trabajo era tan cargado y siempre había tanta gente alrededor que Julián, tímido por naturaleza nunca se había sentido cómodo para acercarse a Begoña, ahora, al tenerla tan cerca, en el restaurant solo y tranquilo, Julián cerró los ojos tratando  de armarse de valor para hacer algo.

Cuando Begoña volteo para dirigirse a Julián la sorprendió verle con los ojos cerrados y una sonrisa que reflejaba toda su timidez, ella sabía que Julián la deseaba, y no es que el estuviese mal, pero entre su timidez rayando en lo estúpido y el constante cansancio que ambos tenían, nunca ninguno había tenido la fuerza o el valor para hacer el primer movimiento.

Julián con los ojos cerrados, se repetía en la cabeza: “Haz algo, hoy es el momento”, pero su cuerpo se negaba a obedecerle. Fue Begoña quien intuyendo que Julian trataba de coger valor para dar el primer pasó, decidió aprovechar su concentración y ayudarle, poniéndole la mano suavemente en el hombro le dijo: ven, hemos terminado los platos, vamos a tomarnos algo 5 minutos y seguimos, tengo muertas las piernas.

Escuchar la voz de Begoña y sentir su mano presionándole el tríceps saco a Julián de su trance y sobresaltado asintió, mientras ambos se quitaban los delantales y se dirigían a la barra Julián seguía tratando de encontrar algo que decir.

Begoña preparo dos cocteles de curazao, vodka y limón y se sentó con Julián en la barra, Las luces de la sala estaban apagadas y solo el bar y el lánguido fuego de la chimenea iluminaban los rostros cansados de ambos.

Julián se imaginaba besando el cuello de Begoña, sintiendo sus manos deslizarse por su cuerpo mientras ella le acariciaba y se dejaba guiar.

Begoña por su lado estaba perdida en la contemplación de una escena imaginaria, en donde Julián vencía su timidez, dejaba de lado su nerviosismo y finalmente levantándose de la silla alta y pasando su brazo por la cintura de Begoña la atraía hacia él y  comenzaba a besarla, luego la miraba con sus ojos casi nerviosos y comenzaba a jugar con ella y un hielo del coctel.

En las proximas entregas...

En las proximas entregas…

Julián deslizaba el hielo por los labios de Begoña despacio de una manera juguetona, lentamente comenzó a bajarlo y casi rozando la piel de Begoña quien se estremecía sintiendo el frio deslizarse lentamente por su mentón, luego su cuello, disfrutando la sensación al filo del placer y el desagrado tratando de no imaginar que perdía el control y acercaba demasiado el hielo a su piel.

Diestramente  la mano que sostenía el hielo continuo su descenso en un roce prácticamente inexistente, ahora estaba a la altura de la clavícula y continúo hacia la llanura creada entre las dos pequeñas montañas del escote de Begoña.

Al imaginar el hielo y la mano de Julián entre sus senos, Begoña sintió un escalofrió de placer y dejo escapar un ligero gemido que se perdió en el silencio de la sala vacía, en la que solo se escuchaba el crepitar del muriente fuego de chimenea.

Fue esto lo que la saco de su trance y descubrió a Julián mirándola fijamente con esos ojos casi implorantes.

Begoña tuvo que hacer un esfuerzo consciente por contenerse para no tomar entre sus manos las mejillas de Julián y besarlo, la realidad la abofeteo, eran las 2am, en 6 horas comenzaría la mise en place, ambos estaban tan cansados y todo para volver a empezar en poco tiempo.

¿Qué demonios estaba haciendo? se pregunto ella, mientras trataba de liberarse de la mirada hipnótica de Julián.

***

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El mundo seria un lugar más feliz y más pacífico, si más personas en este momento estuvieran haciendo el amor y no haciendo la guerra con un arma. Si tuviéramos más orgasmos, habria menos heridos de bala...

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